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Evidencias científicas sobre la producción ecológica

Desde la revolución verde industrial, la agricultura convencional basada en el uso de los insumos químico-sintéticos se ha planteado como una práctica agrícola aceptada como norma generalizada.

¿Es el actual modelo de producción de alimentos sostenible?¿es el modelo de producción ecológico más respetuoso con el medio ambiente?; o ¿es cierto que son los alimentos ecológicos más saludables?

Estas son algunas de las cuestiones planteadas con más frecuencia cuando se habla sobre producción ecológica. Pero las respuestas no siempre son las más acertadas o certeras con la realidad.

Por ello, la Sociedad Española de Agricultura Ecológica/Agroecología (SEAE), ha preparado un documento recopilatorio que recoge estudios e investigaciones sobre las principales contribuciones de la producción ecológica a tres ámbitos: al medio ambiente, a la salud de las personas y la calidad de los alimentos, y a una sociedad más justa y equitativa.

Los contenidos recogidos en el documento de “Evidencias Científicas de la Producción Ecológica” surgen de esa necesidad de evidenciar lo evidente a la hora de hablar de producción ecológica. Resulta ilógico tener que justificar el sentido común.

Todavía más durante los últimos años, en los que el sistema de producción ecológica viene sufriendo, casi de manera sistemática, ataques mediáticos traducidos en mensajes tendenciosos, argumentos manipulados e incluso mentiras contradictorias sobre lo ecológico en general.

Muchos de estos razonamientos se retroalimentan de las mismas fuentes y, en algunos casos, no coinciden con el mensaje original. Las consecuencias de todo esto se visibilizan en el debate público con cuestiones como:

¿Son los alimentos ecológicos más saludables? ¿Y más justos? ¿Es la agricultura ecológica más respetuosa con el medio ambiente? ¿Más sostenible energéticamente?… O una de las cuestiones más controvertidas y transversales para todos los ámbitos (científico, político, económico…): ¿Puede la agricultura ecológica alimentar al mundo?

agricultura ecologica

¿Qué contiene el documento de “Evidencias Científicas sobre la Producción Ecológica?

Este documento está basado, principalmente, en metaanálisis publicados durante los últimos 15 años. Aunque este documento pueda tratarse como un artículo divulgativo al uso, tiene el objetivo de recoger argumentos y demostraciones científicas que sirvan para contrarrestar esos ataques que vienen en forma de mensajes a medias, bulos, o incluso los llamados mitos contra la producción ecológica.

Se trata de que cualquier persona o colectivo, relacionado directa o indirectamente con la cuestión, disponga de esta herramienta en la que se recoge una relación de argumentos científicos que evidencian las contribuciones de la producción ecológica en diversos ámbitos.

La estructura de este documento está pensada para facilitar, de un modo temático y visual, las conclusiones de los principales estudios de investigación incluidos. Los contenidos quedan distribuidos de la siguiente manera:

  1. INTRODUCCIÓN: AGRICULTURA INDUSTRIAL FRENTE A AGRICULTURA ECOLÓGICA, EL ETERNO BINOMIO
  2. CONTRIBUCIONES MEDIOAMBIENTALES
  3. CONTRIBUCIONES SOBRE SALUD Y CALIDAD
  4. CONTRIBUCIONES SOCIALES
  5. CONCLUSIONES

El debate en este documento parte de los problemas globales manifiestos en el binomio agricultura-alimentación, ¿por qué?

La agricultura industrializada basada en la exagerada mecanización de las labores, la búsqueda de la productividad y rentabilidad máxima, monocultivos y organismos genéticamente modificados (OGM) precisa de alternativas respetuosas. ¿Por qué?

Pues porque la intensificación de este tipo de agricultura ha generado, por un lado, el aumento de la disponibilidad de alimentos, pero por otro, ha provocado graves impactos ambientales como son el consumo desmesurado de energía; la degradación del suelo, el agua y el aire; la pérdida de biodiversidad; el incremento de la emisión antropogénica de los Gases Efecto Invernadero (GEIs); e impactos en la salud humana y medio ambiental.

Tal y como señala la FAO en 2013, en los últimos años se están manifestando problemas globales en el binomio agricultura- alimentación, tales como la escasez, la malnutrición (el hambre, la obesidad y las enfermedades relacionadas), el suministro excedentario y los costes adicionales, la contaminación de los alimentos, además de la pobreza, el cambio climático y la crisis financiera (FAO, 2013).

Estos impactos parece que están siendo asumidos y aceptados en los diversos ámbitos de la sociedad, desde la política, la ciencia, la empresa… hasta el consumo. Se consideran algo así como “daños colaterales”, daños menores necesarios para conseguir un bien mayor que es alimentar a la población.

Pero… ¿es la producción ecológica suficiente, en términos productivos, para alimentar al mundo? 

Se asume que para el 2050 habrá que aumentar la producción de alimentos en un 30% para satisfacer a una población de más de 9 mil millones. Este reto se complica con la tendencia actual de cambio de los patrones de dieta.

Y sin embargo, seguimos viendo como 800 millones de personas sufren hambre. Esto no es un problema de producción, es un problema de justicia social, de inequidad y de pobreza y acceso a los bienes. Es decir: No es problema de producción, es de reparto. 

Y a este problema se une que 1/3 de la producción alimentaria se está desperdiciando, según cálculos de la FAO. Además, a ello se añade la especulación con los precios de alimentos, básicos en muchas dietas, como es el trigo, el arroz, el maíz… sometidos a especulación en los precios.

Grandes corporaciones están obteniendo beneficios financieros y lucrándose con ello además de dificultar el acceso a los mismos. Y eso con el consentimiento de todas nuestras autoridades. Además del hambre, hay otros problemas de malnutrición: personas que han perdido su soberanía alimentaria y la capacidad de producir en sus superficies. Y por otro lado, las dietas desequilibradas que producen todo tipo de problemas de salud.  

Teniendo en cuenta estos factores, responder a las grandes preguntas sobre el potencial que la agricultura y ganadería ecológicas tienen, por ejemplo, para producir alimentos a escala mundial, requiere de respuestas complejas, que abarquen el concepto holístico de la agroecología sin dejar lugar a simplificaciones en los argumentos.

Así pues, la pregunta no sería “¿Puede la agricultura ecológica alimentar al mundo?”, sino más bien: “¿Cómo alimentar al mundo de forma sostenible?. Es decir,se trata de considerar y tener presente que los sistemasecológicos son diversos y se evalúan en base a la productividadtotal de la explotación, no en base a un único cultivo.

Se basan además en ecosistemas locales e incrementan ladisponibilidad y acceso a alimentos sanos y seguros, precisamenteen aquellos lugares donde la pobreza y el hambreson más severos, por lo que la sostenibilidad y la soberaníaalimentaria son estrategias ecológicas para seguir.

Además,los alimentos deben cumplir con la función de nutrir, mantenerla salud y prevenir enfermedades, algo realmente básicoque a muchas personas se nos olvida.

Además, no hay que olvidar la otra cara de la moneda: vivimos en un planeta finito, y según indican los estudios del Centro de Resiliencia de Estocolmo, hemos sobrepasado ya algunos de los límites planetarios.

Los hemos superado con creces en cuanto a la crisis climática, por lo que debemos llamarle ya Emergencia Climática. Estamos a punto de sobrepasarlo en el ciclo del nitrógeno y el fosforo y en la pérdida de biodiversidad. Y cada vez hay más muestras de que se están sobrepasando estos límites con la salud. 

¿Es posible revertir los impactos negativos en la naturaleza a la vez que se asegura la producción suficiente de alimentos?

Generamos la pregunta de si es posible alimentar a un mundo, con una población creciente, sin necesidad de destruir el plantea que nos sustenta. Y para ello, se plantean tres posibles propuestas que, sobre todo, lo más importante es que deben ponerse en marcha conjuntamente. Estas propuestas son:

  • Por un lado, por supuesto, la producción ecológica, mejorando y aumentando la eficiencia de producción y el uso de recursos: mayor productividad por unidad en el uso de superficie, mayor productividad por unidad de agua de riego, por unidad de fertilizante aplicado… Pero esto por si solo no es suficiente, por lo que se plantean más propuestas.
  • La conversión a enfoques holísticos como la agroecología y la producción ecológica que cumplen una misión multidimensional y multifuncional del sistema productivo
  • La reducción de la cabaña ganadera como consecuencia de la reducción del consumo de productos animales (carnes, lácteos y derivados…) en la sociedad
  • Reducir el desperdicio alimentario que es vergonzoso que un tercio de la producción alimentaria se venga desperdiciando a lo largo de la cadena

Tal y como se señala, estas medidas por sí solas no son capaces de solventar el problema y el gran reto de alimentar y garantizar el acceso a alimentos sanos a la población, sino que deben ponerse en marcha conjuntamente, aunque sea paso a paso. 

¿Por qué es tan importante la investigación en producción ecológica?

Por ejemplo, para avanzar en minimizar las brechas productivas, son necesarias más investigaciones que permitan identificar las causas de esas diferencias y promover así, las contribuciones de la agricultura ecológica a la producción mundial de alimentos. Tal y como señalan diversos autores y estudios que pueden encontrarse en el documento de “Evidencias”, se necesitan mayores inversiones en investigación y experimentación en agricultura ecológica.

Así pues, la investigación es un elemento clave en la exploración de nuevas vías en los sistemas agrícolas, aunque de forma genérica, está envuelta en polémica. Y cuando se refiere a investigación en materia de agricultura ecológica, ésta ha sido y es un punto crítico, pues las ayudas para esta disciplina han sido significativamente bajas en comparación con otras áreas de investigación.

SEAE invita a la adhesión pública de este documento

Hasta el momento, hay un total de 200 adhesiones de entidades y personas que individualmente, apoyan este documento (desde productores, empresas y academia hasta consumidores) y, por ende, la labor y contribución de SEAE en el ámbito de la divulgación y difusión de la agroecología y la producción ecológica. Esta razón nos lleva a continuar trabajando en este sentido, en la divulgación y difusión del conocimiento, con más afán si cabe.

Seguiremos contribuyendo así a que las evidencias científicas sean parte del argumentario común y, por supuesto, del debate público a todos los niveles. Y por ello, desde SEAE continuamos trabajando en el desarrollo de este documento y recibiendo más aportaciones de entidades y expertos/as en el sector que permiten ampliar los argumentos y hechos científicos sobre la producción ecológica. 

Y, por último, consideramos que es momento que estos temas, no solo la producción ecológica sino también la necesidad de cambio de nuestro sistema agroalimentario, sean considerados prioritarios para afrontar uno de los grandes retos de esta sociedad. Abastecer de alimentos (sanos y seguros) suficientes para una población mundial creciente, en un planeta de recursos finitos y afrontando retos que van desde el cambio climático hasta el desperdicio alimentario, es una RESPONSABILIDAD de todos y todas.

En definitiva, queremos contribuir a impulsar esa capacidad y potencial que tiene la producción ecológica para la transformación social, que nos lleve a todas y todos, a un planeta más vivo, más sano, más justo y equitativo, y en definitiva, mejor.

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